Sala de Prensa

11/05/2026

Columna de opinión:

Causas complejas un desafío para la justicia

El siguiente artículo, redactado por el Defensor Regional de Atacama, Raúl Palma Olivares, fue publicado en el diario Atacama.

El Defensor Regional de Atacama, Raúl Palma Olivares.

El Defensor Regional de Atacama, Raúl Palma Olivares.

Por Raúl Palma Olivares,
Defensor Regional de Atacama.

La portentosa novela de Roberto Saviano "Los valientes están solos", donde narra con maestría el trayecto vital del juez Giovani Falcone en su persecución judicial de la mafia siciliana, a la vez que retrata el ímpetu y coraje de este juez que debió sortear numerosas vicisitudes para encarcelar a los integrantes de la mafias pagando con su vida dicho cometido, da cuenta también gráficamente de la complejidad de este tipo de causas para cualquier sistema de justicia penal, como fue justamente el caso del Maxiproceso italiano.

Las denominadas “causas complejas”, cada vez más recurrentes en nuestro país, se caracterizan por varios elementos, como es perseguir delitos abstrusos, como la asociación ilícita o el lavado de dinero; enfrentar fenómenos criminales desafiantes, como la corrupción y el crimen organizado; acaparar los medios de comunicación de forma permanente, implicar grandes volúmenes de investigación y requerir de un esfuerzo humano y profesional exorbitante.

Nuestro sistema penal adversarial estuvo diseñado, a fines de los años '90, más bien respecto de una criminalidad ordinaria, sobre delitos comunes y acerca de un tipo de imputados caracterizados por la precariedad social y la deprivación cultural.

Hoy el sistema de justicia penal debe enfrentar a grandes organizaciones criminales o a delitos de corrupción que hacen cimbrar el estado de derecho, lo que se encauza en voluminosas investigaciones que, a su vez, se traducen en “carpetas” inasibles con varios teras de almacenamiento digital, pluralidad de imputados, interminables acusaciones y juicios extensos que pueden superar el año de duración, donde los tres actores fundamentales del sistema -Fiscalía, Poder Judicial y defensa penal- deben enfrentar estos procesos extremando las capacidades institucionales.

Esta nueva realidad criminológica desafía con fuerza a la justicia penal y, si bien hemos visto como se refuerza con ingentes recursos la persecución con una mayor dotación policial y con el actual fortalecimiento del Ministerio Público, otra realidad ocurre con la defensa penal, que debe hacer frente a este tipo de causas con presupuestos restrictivos que, claramente, no permiten adecuadamente ejercer la labor fundamental de defensa en casos demandantes tanto en lo técnico como en lo humano-profesional y que pueden devenir en una asimetría tal que afecte los cimientos del sistema y sus garantías.

Todo es enorme en este tipo de causas y, por lo tanto, requiere de presupuestos ecuánimes para solventarlas, no dejando a la defensa penal de lado. Pero, además, exige máxima coordinación técnica entre las instituciones del sistema, ya sea en cuestiones procesales como el desarrollo óptimo de las audiencias de preparación de juicio oral, la exclusión de prueba, las convenciones probatorias, la entrega eficiente del contenido digital de las investigaciones o el acceso de la defensa a causas en su mayoría reservadas, para no violentar garantías y derechos constitucionales.

Se requiere, además, coordinación en materias de seguridad, ya que la afectación a los intervinientes de estos procesos es una posibilidad latente.

Como señalaba Saviano en su novela, “todo es difícil en el Maxiproceso. Todo es enorme. Todo cuesta muchísimo”. 

Es la hora que el Estado de respuesta integral a este tipo de desafíos.

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